La La Land

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La La Land. El mismo título lo dice. La tierra de la música, del cine, de los sueños. De eso y de mucho mucho más. Es romance, melancolía, alegría, risa, llanto, nostalgia, esperanza, sacrificio, desamor. Todo ello presentado en forma de un musical clásico: belleza, color, sentimiento, ritmo. Con La La Land, Damien Chazelle firma una absoluta obra maestra. Una película de otro tiempo que combina innumerables elementos cinematográficos y musicales y que roza la perfección.

Reseñar La La Land es hasta cierto punto un ejercicio perverso. Algunas cosas, en especial obras de arte, tal vez es mejor dejarlas estar. Que vivan como un recuerdo indeleble, inexplicable y mágico en nuestra memoria. Así que ya os aviso de que este será un texto algo atípico. Más para poner en orden mis ideas y sentimientos que para diseccionar la película. Es esta una cinta a la que sé que volveré durante toda mi vida, como The Apartment (Billy Wilder, 1959) o Shawshank Redemption (Frank Darabont, 1994). También sé que volveré al cine a verla en breve y en cada pase de filmoteca que pueda.

¡Que paren las máquinas! ¿Un musical? ¿Estamos locos? SI, ESTAMOS LOCOS. En La La Land hay que dejarse llevar, soltar todo el lastre en forma de prejuicios y dudas en la puerta del cine y aventurarse en un viaje mágico. Hablemos de los números musicales. OH. MY. GOD. Son todos, y digo todos absolutamente geniales. Pura poesía en movimiento. Letra, música, baile y color al servicio de una historia clásica pero de potencia infinita. Desde la primerísima escena de la cinta, ese maravilloso atasco hasta una escena final que es sin duda la mejor del año. Damien Chazelle sabe cómo acabar sus películas por todo lo alto, ya lo vimos en Whiplash (Damian Chazelle, 2014). Me quedo corto de adjetivos y es que los números musicales de La La Land son sencillamente perfectos. Y lo que es todavía más importante, están al servicio de la historia de Mia y Sebastian. Las transiciones entre escenas y números musicales son una delicia. Todo tiene un ritmo y una coherencia excelente. Justin Hurwitz ha compuesto la banda sonora del año sin ninguna duda. Es sencillamente perfecta. Llevo dos días escuchándola en Spotify y no me salto ni un solo tema. Mia & Sebastian, City of Stars, Audition, Another Day Of Sun… Justin, nos dejas a todos sin palabras.

La La Land cuenta la historia de amor de Mia y Sebastian. Mia es una aspirante a actriz y Sebastian un pianista de jazz. Ambos pasan por horas bajas en esa ciudad de sueños rotos que es Los Angeles (¿LA?, ¿La La Land? I see what you did there, Damien). Sus caminos se cruzan en una serie de escenas iniciales que van desde lo desternillante, a lo emocionante pasando por lo devastador. La cinta sigue su historia durante aproximadamente un año, con las estaciones a modo de capítulos en su cuento de hadas: invierno, primavera, verano y otoño. La La Land es un musical clásico en su estructura pero con un barniz absolutamente contemporáneo. Resulta una mezcla espectacular y sobresaliente en todos sus apartados. Una auténtica oda al amor, en todas sus caras desde las más dulces a las más amargas. La cinta trata muchos temas que tampoco quiero destripar pero desde luego os hará sentir y pensar mucho. Cómo y hasta dónde perseguir tus sueños, como equilibrar arte y vida, el amor y desamor, la esperanza, la nostalgia, la creatividad, el éxito y el fracaso y un larguísimo etc.

Hay que quitarse el sombrero ante Damien Chazelle. Hacer esta película hoy en día es un absoluto milagro. Su dirección y guion son magistrales pero es su intención lo que me deja estupefacto. Hacer un musical que sea un homenaje por todo lo alto al cine de Hollywood más clásico y a la vez hacerlo relevante, cercano y moderno. ¡Y encima va y lo consigue! POR TODO LO ALTO. Constantes referencias a la historia del cine y del jazz corren paralelas a la historia de amor de Mia y Sebastian y la alimentan y empujan constantemente. Es gracias en parte a ese tono clásico (vestidos, decorados, paisajes) que la trama pasa de ser una historia de amor sencilla al cuento de hadas que vemos en pantalla. Una fotografía maravillosa en todos sus apartados, muy en especial en el uso de la luz (farolas, pantallas, faros, velas y cómo no, estrellas) nos transporta a ese mundo maravilloso que es La La Land. Es además una carta de amor sin ningún tipo de pudor al cine y a aquellos que lo amamos. Constantes referencias al cine se suceden para deleite cinéfilo: Ingrid Bergman, Casablanca (Michael Curtiz, 1942), Rebel Without a Cause (Nicholas Ray, 1955), Singin’ in the Rain (Stanley Donen & Gene Kelly, 1952)… Un retrato mágico de Hollywood en un contexto moderno.

Punto y aparte merecen las interpretaciones de Emma Stone como Mia y Ryan Gosling como Sebastian. Impecables ambos, tocan todos las teclas emocionales de esta melodía amorosa con una precisión y potencia espectacular. El humor, la vulnerabilidad, la alegría, la melancolía, el enfado, la tristeza. Están tan tan bien que casi resulta imposible describir sus interpretaciones por separado. Son un todo que se instala en nuestro corazón en dos horas de baile, música y emoción. Y allí se van a quedar para siempre como un eco mágico de nuestras propias vidas. Porque ya os digo que es imposible no proyectarse uno mismo en esta historia. Es un envoltorio mágico pero nos llega con una cercanía casi inexplicable. ¿Quién no ha sentido desamor alguna vez? ¿Y nostalgia? ¿Cómo aquello tan hermoso puede ya no existir? ¿Por qué los días son más azules a su lado? ¿Merece la pena esto que tanto deseo y por lo que tanto he sacrificado? ¿Tienen sentido mis sueños o estoy completamente loco?

El único ligerísimo pero que le podría poner es el que se le puede poner a casi prácticamente todo el cine de hoy en día. La historia adolece de falta de originalidad. Me refiero a la propia historia de amor. Es sin embargo una crítica algo injusta porque aunque son claves que el cine ya ha tratado hasta la saciedad, en La La Land se hace con un oficio y originalidad casi inaudita. No se pueden tratar temas inmortales y ser un revolucionario, es imposible. Un tema que curiosamente también se trata en la propia película. ¿VEIS? ¡Empiezo a decir algo a mejorar y la propia película me contesta! ¿Y qué me dice? Calla y disfruta, insensato. Hago caso.

La La Land. Absoluta obra maestra. Música y cine al servicio de una historia inmortal. Maravillosa, poética, romántica, melancólica. Dirección, ritmo, música, interpretaciones, ambientación, tono e intención sobresaliente. En una palabra: mágica. La mejor película que he visto en años.

Primer teaser de la cinta y tal vez el mejor trailer de 2016:

2017-05-23T18:31:14+00:00

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