Star Trek Beyond

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¡Teletranspórtame Scotty! Lo siento, tenía que empezar la reseña así. Star Trek Beyond supone la tercera entrega de la saga de Star Trek desde su exitoso reinicio (o reboot, para ser más guay) de 2009 de la mano del omnipresente J.J. Abrams. Después de una secuela bastante digna con Star Trek Into Darkness (J.J. Abrams, 2013) este capítulo final supone desgraciadamente la cinta más floja de la trilogía. Vamos al tema.

Vaya por delante que no soy un fan de toda la vida de Star Trek. No he visto la serie original y ninguna de las películas anteriores al reboot, así que no tengo ningún lazo afectivo o nostálgico con el material original. También diré que las dos películas anteriores me resultaron muy entretenidas, especialmente la primera. Como cintas de puro entretenimiento sin mucha más intención que hacerte pasar un buen rato, ambas están bastante bien. Esta tercera cae en el pecado imperdonable del cine de aventuras: el aburrimiento. Una película de Orson Wells puede ser aburrida. Una película de Andréi Tarkovski puede ser aburrida. Hasta una película de Wes Andenson puede ser aburrida. Star Trek NO puede serlo. Si estás apostando todas tus fichas al puro entretenimiento, tienes que cumplir o si no cualquier listillo con un blog (that’s me!) te va a poner de vuelta y media.

Nos reencontramos con nuestra tripulación favorita a mitad de su ya mítico viaje de exploración espacial. El capitán Kirk y el primer oficial Spock empiezan a tener dudas sobre su vida en la flota y su futuro. Desgraciadamente estos matices de complejidad en algunos personajes se quedan muy cortos. Por otra parte, la historia se escribe sola. Hay un villano, bastante insulso con un plan malvado y un pasado misterioso. La tripulación del USS Enterprise es todo lo que se interpone entre él y que paso algo malo malísimo. Poco más.

 

Esta es una película más coral que las anteriores: Bones, Chejov, Sulu y Uhura tienen más peso y tiempo en pantalla, lo que es de agradecer. Algunas escenas cómicas de Spock y Bones suponen las pocas notas de humor bien llevadas de la cinta. Las interpretaciones son normalitas. Sofia Boutella (I love you, marry me!) como Jaylah es lo único que brilla tenuemente. Las escenas de acción tampoco se pasan. Es decir, son espectaculares y están bien rodadas pero como siempre cuando has perdido el interés toda acción te resulta indiferente. Cierta escena parece una competición de motocross y roza el ridículo. Otra, sin embargo, que transcurre en el espacio y tiene un componente musical muy bueno es sin lugar a dudas lo mejor de la película.

Me gustaría hacer un pequeño y humilde homenaje a Anton Yelchin, el joven actor que interpreta al oficial de ingeniería Chejov, fallecido en un absurdo accidente hace unos meses. En estas cintas de Star Trek está bien, sin más, como todos, pero tiene otras de sus películas aparece un actor mucho más sólido y en pleno desarrollo. En Charlie Barlett (Jon Poll, 2007) o en Green Room (Jeremy Saulnier, 2015, ) vemos un Anton con más espacio para brillar y mucha más soltura. Una verdadera pena. Muchas gracias por todo Anton.

Star Trek. Decepcionante tercera entrega de Star Trek. Aburrida, previsible e insulsa. No llega a ser un horror pero no merece la pena. Si la pilláis en Netflix con el día tonto. Completamente prescindible.

Trailer de Star Trek Beyond:

2017-05-28T07:33:02+00:00

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